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Elasticidad cardiaca. Efectos del sedentarismo sobre el corazón


Gracias a los avances en medicina, hoy en día conocemos y podemos caracterizar como es estructuralmente y funcionalmente el corazón de la gente.

Así pues, sabemos que el corazón de la gente sedentaria es pequeño y tiene el miocardio (el músculo del corazón) rígido. Por el contrario, el corazón de las personas que han hecho actividad física, es más grande y el miocardio es elástico. Rígido o elástico, ¿qué es mejor? Pues, sin ningún tipo de duda, elástico. ¿Por qué? Muy fácil. El corazón es una cavidad con dos funciones, una receptora y otra bombeadora. Alguien dirá: si el corazón es una bomba, cuanto más fuerte mejor. Error. El sistema cardiovascular es un circuito cerrado lleno de válvulas donde las presiones juegan un papel muy importante. Por tanto, un corazón perfecto tendría que tener una buena elasticidad para recibir la sangre y llenar la cavidad sin sufrimiento del miocardio y a la vez, bombear la sangre con la fuerza suficiente para llevarla allá donde haga falta.

Los corazones rígidos son el origen de la mayoría de insuficiencias cardíacas en la edad adulta, el motivo más prevalente, junto con la enfermedad pulmonar obstructiva crónica, de ingreso hospitalario y de pérdida de capacidad funcional en nuestro entorno.

Una vez conocemos la estructura, la función y las implicaciones cardiovasculares del sedentarismo, la pregunta es: ¿se pueden hacer más elásticos los corazones rígidos? La respuesta es SÍ.

Para demostrarlo, os presento este estudio recientemente publicado en la prestigiosa revista Circulation de la American Heart Association, que coge adultos de mediana edad (media de 50 años) sedentarios y los divide en dos grupos: A y B. El grupo A se sometía a un plan de entrenamiento progresivo. Durante el primer mes los participantes realizaban tres sesiones de 30 minutos/semana (1’5h/semana) y aumentaban la intensidad hasta realizar 5h/semana. Los participantes del grupo B seguían con su estilo de vida sedentario. A todos los participantes los sometieron a pruebas de diagnóstico funcional y de imagen cardiacas (ecocardiografía y cateterismo cardíaco), tanto al inicio como al final de los dos años, con el objetivo de evaluar los cambios funcionales y estructurales. Los resultados evidenciaron que las personas que rompían con la dinámica sedentaria conseguían disminuir la rigidez de sus corazones.

De aquí se desprende que la actividad física a los 50 años es el TRATAMIENTO de la insuficiencia cardiaca de los 70 años. Podemos decir que 30 minutos de actividad física tres días a la semana a los 50 años podrían ahorrarnos la toma de una cápsula diaria a partir de los 70 años.

Salud y LUB-DUB, LUB-DUB, LUB-DUB!!

Dr. Iñaki Marina
Director Médico de Healthcor

Bibliografia

Erin J. Howden et al. Reversing the Cardiac Effects of Sedentary Aging in Middle Age—A Randomized Controlled Trial: Implications For Heart Failure Prevention. Circulation. 2018;CIRCULATIONAHA.117.030617