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REVISIONES MÉDICAS VS SALUD


“Se conoce mejor la enfermedad que la salud” Dr. Valentí Fuster

A día de hoy, en nuestro entorno sanitario, el seguimiento para evaluar la salud de los individuos se inicia normalmente a las 8 semanas de la concepción coincidiendo con la primera visita al ginecólogo. Desde entonces y durante aproximadamente 7 meses nos van haciendo un “book” ecográfico para ver si progresamos adecuadamente. Posteriormente, se inician un seguido de visitas pediátricas dentro del programa “niño sano” que tiene como objetivos facilitar unos hábitos y unas actitudes de salud positivos en los niños y detectar precozmente los problemas de salud infantil. La frecuencia de estas revisiones médicas pasan de mensual a trimestral, de trimestral a anual y posteriormente de anual a bianual finalizando en el mejor de los casos a los 14 años.

¿Pero qué pasa a partir de los 14 años? A partir de esta edad, los niños y niñas no disponen de ningún programa “adolescente sano”, por lo que no hay contacto con el personal sanitario a no ser que éste sea forzado por la intercurrencia de una enfermedad.

Por lo cual, podríamos concluir que nos someten a un control médico estricto durante los primeros años de nuestras vidas y que este control posteriormente se hace más laxo hasta prácticamente desaparecer a partir de los 14 años. A los 14 años convencionalmente los asociamos con la adolescencia. Etimológicamente, las palabras adolescencia y adulto provienen ambas del verbo latín adolescere que quiere decir crecer. Hay no obstante un matiz gramatical que tiene una importancia capital en salud. Adolescencia provienen de adolescentem que es el participio presente del verbo. Por lo tanto, quiere decir en crecimiento, mientras que adulto proviene de adultum que es pasado y quiere decir que ya ha crecido. Gracias a la epidemiología y a la medicina preventiva, hoy disponemos de trabajos científicos que demuestran el gran impacto que tienen en el adulto una buena salud durante la infancia. En este sentido, tendríamos que felicitarnos ya que hay una estructura sólida y contrastada. El adolescente no obstante, incluso el adulto joven, serian un grupo de edad que mayoritariamente no tienen ningún contacto reglado con agentes de salud para realizar una revisión. Teniendo en cuenta que es un periodo crítico donde se pueden generar hábitos que tienen un impacto en la salud futura (tabaquismo, alcohol, dieta, sedentarismo), sería interesante promover iniciativas administrativas de cara a hacer no REVISIONES MÉDICAS, ya que éstas pueden tener una connotación de despistaje de enfermedad, sino REVISIONES DE SALUD, con el objetivo de hacer promoción de la salud y prevención de la enfermedad.


Dr. Iñaki Marina 

Director Médico de Healthcor