¿Meditamos?

¿Meditamos?

La meditación es una práctica ancestral que proviene de las culturas budista y hindú, en la que el practicante calma la mente para así tener más consciencia de sí mismo, de su mente y de su entorno.

Existen numerosos tipos de meditación, pero la mayoría tienen cuatro elementos en común: un lugar tranquilo con las menores distracciones posibles; una postura cómoda (sentada, estirada e incluso caminando); focalizar la atención (en la respiración, en un objeto o, en una palabra) y una actitud abierta para dejar que las distracciones vengan y se vayan sin juzgarlas.

El mindfulness, tan en boga los últimos años, es un tipo de meditación en el que se centra la atención en el momento presente, en lo que está sucediendo en aquel instante.

Son múltiples los beneficios de meditar, y numerosos estudios, muchos de ellos recientes (1933 artículos los últimos 10 años en pubmed), demuestran sus beneficios a nivel psíquico y físico.

Varios estudios de neuroimagen1 han relacionado la meditación con cambios cerebrales funcionales y estructurales, especialmente en las regiones del cerebro relacionadas con el autoconocimiento, la regulación emocional y la atención. En concreto, la meditación aumenta la plasticidad del hipocampo y del córtex prefrontal, mientras que frena la activación de la amígdala frente a situaciones estresantes.

Estos cambios podrían explicar porque la meditación es efectiva en reducir los niveles de depresión, ansiedad, dolor, estrés y el abuso de sustancias.

Para obtener estos beneficios, se ha demostrado que se requiere de 8 semanas de meditación breve diaria. Tras estas 8 semanas, se observarán las mejoras en el estado de ánimo, la reducción del estrés y la habilidad en prestar atención y recordar información del entorno.

 

 

Figura 1. Efectos de la meditación. Tomado de Basso JC y col1.

 

Ante una situación de estrés se activa tanto el eje hipotálamo-adrenal como el sistema nervioso simpático con la consecuente liberación de cortisol y adrenalina por parte de las glándulas suprarrenales. Estas hormonas serán las encargadas de provocar una cascada de efectos físicos como son el incremento de la presión arterial (PA), el incremento de los niveles de glucosa en sangre y la reducción de la actividad del sistema inmunitario, de entre muchos otros.

 

 

Figura 2. Eje hipotálamo-adrenal y secreción de cortisol. Tomado de Vélez-Palacio y col2.

 

 

El daño cardiovascular es una de las principales consecuencias del estrés, por lo que la meditación, jugaría un papel muy importante tanto para regular el estrés como para prevenir la enfermedad cardiovascular.

El principal daño cardiovascular provocado por el estrés y la depresión es la activación tanto aguda como crónica del sistema nervioso simpático, hecho que comportaría una aparición de hipertensión arterial (HTA) o empeoramiento de la misma en caso de pacientes ya hipertensos.

Muchos de estos pacientes hipertensos toman diversos tipos de meditación para controlar su PA. En ciertas ocasiones estas medicaciones no son efectivas, por lo que la reducción del estrés mediante la meditación, es una técnica, fácil, económica y efectiva para reducir los niveles de la HTA y reducir el consumo de fármacos3.

Lo mismo ocurre con el control glucémico y la diabetes. Numerosos estudios han demostrado como la reducción del estrés mediante la meditación, reduce los niveles de glucosa en sangre. De hecho, el estrés crónico que se asocia directamente con la diabetes es llamado distrés de la diabetes y se asocia a un pobre control glicémico, así como a una pobre adherencia al tratamiento. Asimismo, este distrés se asocia a un riesgo elevado de problemas mentales como la depresión4.

 

Nos encontramos en lo que llaman la tercera oleada de la pandemia de la COVID-19 y a pesar de las numerosas restricciones, las predicciones no son nada esperanzadoras. Esto puede generar una ansiedad y un estrés sobreañadido al ya presente en la sociedad moderna. Hemos visto cuánto daño puede provocar el estrés a nuestro organismo y cuantos beneficios conllevan la meditación y el mindfulness. Entonces, ¿meditamos?

 

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  1. Basso JC, McHale A, Ende V, Oberlin DJ, Suzuki WA. Brief, daily meditation enhances attention, memory, mood, and emotional regulation in non-experienced meditators. Behav Brain Res. 2019 Jan 1;356:208-220.

 

  1. Evaluación de la función del eje hipotálamo-hipófisis-adrenal en niños tratados con esteroides. Vélez Palacio A, Balthazar González V, Campuzano Maya G. Medicina & Laboratorio 2013; 19: 111-125.

 

  1. Ponte Márquez PH, Feliu-Soler A, Solé-Villa MJ, Matas-Pericas L, Filella-Agullo D, Ruiz-Herrerias M, Soler-Ribaudi J, Roca-Cusachs Coll A, Arroyo-Díaz JA. Benefits of mindfulness meditation in reducing blood pressure and stress in patients with arterial hypertension. J Hum Hypertens. 2019 Mar;33(3):237-247.

 

  1. Whitebird RR, Kreitzer MJ, Vazquez-Benitez G, Enstad CJ. Reducing diabetes distress and improving self-management with mindfulness. Soc Work Health Care. 2018 Jan;57(1):48-65.


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