OBESIDAD DISCRIMINADA

OBESIDAD DISCRIMINADA

 

¿Sabías que más de la mitad de la población catalana de entre 18 y 74 años tiene un exceso de peso? Concretamente, el 36,3% padece sobrepeso y el 14,9% obesidad, según datos de l’Enquesta de Salut de Catalunya (ESCA).

¿Sabías que uno de cada ocho niños mayores de tres años tiene obesidad y que esta tendencia aumenta sin parar? Dado que los niños de hoy serán los adultos de mañana, parece lógico pensar que, en el futuro, la obesidad será un problema aún más grande de lo que es ahora.

Ahora deja que te haga una pregunta: ¿Crees que la obesidad es una enfermedad?

A día de hoy, solo Portugal reconoce la obesidad como una afección crónica. Lo hace desde el año 2015. En cambio, en el resto de países no disfruta de esta consideración a pesar de cumplir todos los criterios para que sea reconocida por la sociedad, los profesionales y la administración, como una enfermedad crónica y que se dediquen los esfuerzos necesarios para atenderla de manera efectiva.

Otra pregunta: ¿Crees que banalizamos la obesidad?

Quizás alguna vez has hecho alguna de estas afirmaciones referidas a una persona con exceso de peso: “Como puede haberse dejado tanto?”, “No tiene fuerza de voluntad”, “Esto le pasa porque come mucho y se mueve poco” ….

¿Crees que estigmatizamos a las persones que tienen obesidad?

Algunos datos. Los niños obesos tienen un 63% más de probabilidad de padecer acoso escolar. La mitad de los adultos obesos manifiestan haber estado objeto de discriminación en el trabajo. El 70% de los pacientes con obesidad se han sentido discriminados por los profesionales sanitarios.

El fat shaming (humillación por ser gordo) dentro del ámbito asistencial, influye en el diagnóstico y en la atención sanitaria que reciben las persones con obesidad.

 Un estudio reciente muestra que el 80% de los pacientes consideran la obesidad como una responsabilidad personal y, a la vez, el 70% de los profesionales de la medicina cree que los pacientes no quieren hablar de su peso. El resultado es que el paciente no consulta y el medico no pregunta, ¡fórmula perfecta para la inacción! *

 

Sesgo, estigma y discriminación

El sesgo tiene relación con actitudes negativas y juicios de valor hacia la gente con obesidad. Estas actitudes van ligadas a consecuencias negativas como la culpabilidad, la vergüenza, la baja autoestima o incluso la depresión, y estas consecuencias, además, pueden contribuir en la adquisición o el mantenimiento de hábitos no saludables, que aún empeoran más la situación.

Por otro lado, el estigma tiene que ver con estereotipos sociales y juicios de valor con los que etiquetamos a las personas obesas como perezosas o faltas de autocontrol.

 El sesgo y el estigma van asociados a la discriminación social, ya sea verbal o física, pero también a la falta de adaptación de las instalaciones públicas, como los asientos de los transportes públicos o de las salas de espera, la falta de equipamiento adaptado en centros sanitarios….

 

Reconocimiento y tratamiento

Para poder solucionar un problema, lo primero que debemos hacer es reconocer que existe. Y en relación con la obesidad, tenemos un problema en el ámbito social pero también en el ámbito sanitario. Para hacer frente al sesgo y al estigma es fundamental que, en primer lugar, reconozcamos que la obesidad es una auténtica enfermedad que está vinculada con factores de riesgo cardiovasculares como la hipertensión arterial, la dislipemia (colesterol alto), la diabetes tipo 2 o la apnea del sueño, entre otros. La cronificación de la obesidad está asociada con una menor capacidad para hacer frente a enfermedades como pueden ser la COVID19 y, además, se relaciona con una menor calidad de vida, la aparición de enfermedades graves y el acortamiento de la esperanza de vida.

En segundo lugar, es importante mejorar su tratamiento. Las causas de la obesidad son multifactoriales y están relacionadas con aspectos socioculturales, administrativos, dietéticos, psicológicos y musculoesqueléticos entre otros, que hacen que el abordaje tenga que ser necesariamente multidisciplinar.

Esto exige un esfuerzo por parte de todos los actores que intervienen, hecho que implica una inversión inicial que quizás no dará frutos en un primer momento pero que, sin duda, supondrá una mejora sustancial en el abordaje de la obesidad a largo plazo.

 

Iñaki Marina, director médico de Healthcor clínica i espai de salut.

 

* Salvador, J.; Vilarrasa, N.; Poyato, F.; Rubio, M.Á. Perceptions, Attitudes, and Barriers to Obesity Management in Spain: Results from the Spanish Cohort of the International ACTION-IO Observation Study. J. Clin. Med. 20209, 2834



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