¡TODOS A PEDALEAR!

Imagen de Vedant SHAH en Pixabay

¡TODOS A PEDALEAR!

A pesar de que diversos estudios han demostrado que la probabilidad de infectarse por coronavirus en el transporte público es menor al 1% y que en Barcelona no se ha detectado ningún brote en metros, trenes o autobuses, según una encuesta de la OCU realizada a finales de julio, el transporte público es el espacio percibido como más peligroso para contraer la infección (el 31% lo considera muy inseguro) seguido de las actividades deportivas en espacios cubiertos (28%) y los eventos culturales (25%).

Así pues, según datos del ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana (MITMA) de finales de agosto, el porcentaje de usuarios de transporte público bajó hasta el 38% en Barcelona mientras que se incrementó el uso del coche privado en un 42%.

Si sigue esta tendencia, no solo se producirán más atascos y accidentes de tráfico, si no que aumentaría la contaminación, favoreciendo así el contagio de la COVID.

Paralelamente a estos datos, se está produciendo un fenómeno muy positivo en todos los sentidos. ¡El incremento del uso de la bicicleta! Las ventas se han disparado un 50% en Cataluña y se han agotado los modelos más demandados, que no se entregaran hasta febrero.

Lo mismo ocurre con el uso del bicing, que ha aumentado hasta el 7% este verano respecto al año anterior.

Todos sabemos que desplazarse al trabajo a pie o en bicicleta (desplazamiento activo), es una manera de incrementar la actividad física en la población, que cada vez tiende más al sedentarismo debido a las largas horas de trabajo detrás de una pantalla. Pero aparte de aumentar nuestra dosis semanal de actividad física, ¿qué otros beneficios nos aporta el desplazamiento activo? Pues bien, un estudio del año 2008 con 173 146 participantes1, demostró que el desplazamiento activo se asocia a un menor riesgo de padecer un evento cardiovascular. ¿Pero los beneficios de ir andando al trabajo son los mismos que ir en bicicleta? No. Ir en bici conlleva un menor riesgo de mortalidad, ya sea por enfermedad cardiovascular o por cáncer, así como un menor riesgo de padecer un cáncer2. El motivo es que el nivel esfuerzo físico que se realiza yendo en bicicleta es superior al de caminar, por lo que tanto la forma física como la resistencia cardiorrespiratoria de los individuos que circulan en bicicleta son superiores a las de los que caminan. La relación entre una mayor resistencia cardiorrespiratoria y una menor mortalidad, menor incidencia de eventos cardiovasculares y de cáncer se demostró hace ya unos años3.

Conclusión: Una vez más, no HAY COVID QUE POR BIEN NO VENGA, coged las bicicletas y desplazaros con ellas por la ciudad. No solo contribuiréis en disminuir la polución de nuestras ciudades y en hacerlas más sostenibles, si no que mejoraréis vuestra forma física con la consiguiente prevención de eventos cardiovasculares y de cáncer.

 

Dra Anna Domènech Vilardell

 

  1. Hamer M, Chida Y. Active commuting and cardiovascular risk: a meta-analytic review. Prev Med 2008;46:9-13
  2. Celis-Morales CA, Lyall MD, Welsh P. Association between active commuting and incidentcardiovascular disease, cancer, and mortality: prospective cohort study. BMJ 2017;357:j1456
  3. Kodama S, Saito K, Tanaka S, et al. Cardiorespiratory fitness as a quantitative predictor of all-cause mortality and cardiovascular events in healthy men and women: a meta-analysis. JAMA 2009;301:2024-35.


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